¿CONCILIACIÓN? PARA UN MINUTO Y PIENSA EN TI



ESTE ES EL MENSAJE QUE ME DEJÓ UN CAMARERO EN EL CAFÉ MIENTRAS LE DABA LA PAPILLA A MI HIJO, A LA VEZ QUE MANTENÍA UNA CONVERSACIÓN DE TRABAJO POR TELÉFONO  ¡Casi lloro de la emoción! Sólo una madre puede entender hasta qué punto este pequeño gesto puede llegarte al corazón.

La realidad es que cuando te conviertes en madre tu vida se vuelve un caos absoluto. Y en medio de toda la vorágine que supone el día a día cuesta encontrar un momento para parar y replantearte ¿quién soy yo en esta nueva vida? ¿qué es importante para mi en este momento?  Ya sé que quizás estas preguntas puedan parecer muy obvias, muy absurdas o muy “hierbas” pero os aseguro que son CLAVE para poder manejar la situación con coherencia y plenitud. Y encontrar ese momento para PARAR A PENSAR, también!

 La situación se agudiza si además trabajas fuera de casa. Entonces te das cuenta de que la conciliación (en general en todas las áreas de tu vida) es algo que todavía está por inventar. El día se te pasa haciendo malabarismos para poder llegar a todo. Y tú como madre sientes que no estás haciendo bien ni tu trabajo, ni tu papel como madre, y no digamos tu papel como esposa, amiga, etc…. Es una sensación a veces frustrante, agotadora y de la que además a veces te sientes culpable. Es entonces cuando te preguntas: ¿es mi trabajo más importante que mi hijo? ¡Por supuesto que no! ¿Y a qué le estoy dedicando más tiempo? Pues muchas veces a mi trabajo…Y entonces ¿qué está fallando aquí? No sé si tengo respuesta para esto…lo que sí te puedo decir es lo que a mi me ha ayudado a poder “conciliar” mejor:

Primero de todo conciliar no quiere decir llegar a todo (lo de ser super-woman es algo que nos hemos creído pero que ya ha pasado a la historia. Sólo intentarlo te deja exhausta y ya sabemos que no funciona). Por supuesto, podríamos tener más ayudas para no tener que entrar en estos debates con una misma, pero este ya es otro tema. Conciliar quiere decir poder encajar de forma armónica todas las piezas del puzle que es tu vida. Y para ello es BÁSICO tener muy claras tus prioridades. Me refiero a tus prioridades de verdad, las elegidas desde tus valores, desde lo que es importante para ti de corazón. Y no desde “lo que debería hacer”, “lo que se supone que haría una buena madre” o lo que la gente “espera de mi”. Se trata de respetar aquellas cosas que dan sentido a tu vida y que te hacen sentirte plena.

Mis prioridades ya no son las de antes, pero tengo claro cuáles son y cuánto tiempo quiero dedicarle a cada una. Y lo más importante: ¿a qué estoy dispuesta renunciar para ello? Porque SIEMPRE hay que renunciar a algo (siempre que digo “sí” a algo, estoy diciendo “no” a otra cosa). La diferencia está en que ahora soy yo la que elije a qué quiero renunciar en vez de que las circunstancias elijan por mí. Y para esto me ayudó mucho el COACHING! Por supuesto no digo que esto sea la panacea porque conciliar es algo complejo, no pretendo para nada frivolizar, pero sí es cierto que desde que tengo claras mis prioridades y cuánto tiempo estoy dispuesta a dedicar a cada una lo vivo mejor, porque estoy respetando lo que es importante para mí.

Ahora viene la segunda parte, porque no es sólo eso, sino que lo más importante una vez lo tengo claro es: RESPETARLO y HACERLO. ¿Porque sabéis lo que pasa? Que hacerlo es precisamente lo que nos cuesta más y donde pinchamos la mayoría. Como somos todas unas mamás maravillosas y nuestra prioridad nº 1 suelen ser nuestros hijos, a menudo olvidamos el resto de las prioridades y renunciamos a ir al gimnasio, a una cena en pareja o a ir a comer con una amiga, por organizar logísticas, porque estamos agotadas, por no dejar el marrón al marido o porque el niño está enfermo. Con esto no quiero decir que no debamos atender a estas cosas que son importantes, sino que estemos atentas porque a veces cualquier pequeño motivo es suficiente para que nos olvidemos de lo importante que son el resto de nuestras prioridades.


Ser madre te cambia como persona, como mujer, como amiga y como todo. Tienes que invertir un tiempo en poder re-organizar tu vida y re-inventarte como persona. No seamos víctimas de las circunstancias y de las prisas y paremos un minuto en pensar en nosotras ¿Quién quiero ser como madre? ¿Cuáles son mis nuevas prioridades? Y una vez lo tengo claro (y ojo que definir esto no es algo sencillo), ¡HACERLO!